Wanderlust

A temprana edad comencé a  viajar.

  Hubiera preferido no viajar por ese motivo, pero no había opción. Ya de más grande, acepté cada viaje como la única manera de estar cerca de las personas que quería. Entendí que el viajar es mucho más que ir de un lugar hacia otro, viajar se convirtió en mi pasatiempo favorito.

De apoco, también entendí que mientras viajo mi mente se expande y mis pensamientos se enriquecen. Ayuda mucho la persona que te acompaña, claro, pero también estar en silencio, conmigo misma, me daba tranquilidad absoluta, es incomparable.

  Me encantaba viajar al atardecer, así podía ver como el Sol se iba a dormir y como la luz de la Luna nos iluminaba el camino. Solía contar las Estrellas, y leer cada cartel que aparecía en el camino.

Creedence y Pink Floyd sonaban fuerte, y yo trataba de entender la letra de la canción. Mientras tanto, mis ojos siempre estaban atentos. Sabía que muchas cosas podían aparecer en el camino. Una vez mi madre me contó que vio un Ovni, me explicó lo que era, y desde ese entonces me volví loca por ellos. estaba segura de que alguno se iba a poner en mi camino, y yo, iba a poder concretar uno de mis tantos sueños.

  Cada viaje hablaba con mi padre sobre la existencia o no de estos objetos, y siempre terminábamos hablando del universo.

El camino seguía iluminado por la hermosa Luna, y yo trataba de no dormirme para estar expectante de la posible llegada de los objetos, pero nunca llegaron.

La ida era hermosa, pero la vuelta era dura, muy dura. Un nudo en mi garganta aparecía, y una lagrima siempre se escapaba. No me había ido y ya estaba pensando en regresar. Asi fue como empecé a viajar mas frecuentemente.

Ya de más grande, disfruté cada ida y vuelta con entusiasmo. Entendí y asumí la distancia. Cada viaje que hago, como cuando era una niña, miro la ruta asombrada por la belleza que tiene. La hora mágica con sus colores rosas rojizos, el atardecer con ese naranja furioso, y la noche con el cielo colmado de Estrellas y la Luna que me acompaña en todo momento.

Me gusta conocer nuevos lugares, nuevas culturas y horizontes. El mundo es muy bonito para quedarnos sentados frente al televisor. Cuando comienzas a viajar, te volves adicto. Una adicción sana. De esas que te nutren de momentos inolvidables. Viajar cura. Viajar te expande la cabeza. Nada está demasiado lejos como pensas. 

Pienso que la vida es como un camino, cambia de colores y matices, hay que ser constante y no ir de prisa, saber disfrutar cada momento, cada matiz. Asumir que puede haber algún desperfecto en el camino, pero saber superarlo, saltar la piedra y seguir.  

 Caer y levantarse. 

Frenar y volver a comenzar.

Ah! Y desde ese entonces viajar es una de las cosas que más me gusta hacer. 

*Wanderlust: pasión por viajar

*Las fotos no son de mi autoría

 

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